A raíz del surgimiento de la tecnología digital, hoy en día nos es difícil, establecer distinciones entre el mundo de los media, el mundo de la comunicación, el mundo que podríamos llamar la cultura de masas y el mundo de la publicidad. Cada día existe menos distanciamiento entre esos tres sectores. Hasta hace unos años, en el universo de la comunicación, se podía distinguir tres partes totalmente autónomas e independientes.
El poder de los grupos mediáticos hace que crezca cada vez más las posibilidades de que diversos grupos de interés puedan influir en las agendas y en las decisiones políticas de un país. El carácter presidencialista del sistema político peruano y la ausencia de partidos y el clientismo entre políticos y empresarios de medios permiten que estos grupos de mediáticos sigan creciendo. Incluso no se reformo el sistema de medios cuando en los años 200-2001 se hicieron públicas las relaciones de corrupción entre el gobierno de Fujimori y Montesinos y diversos propietarios de canales de televisión, emisoras de radio y prensa escrita.
SOLUCIÓN:
El primer gran paso seria un debate sobre las implicancias de la concentración mediática para la calidad de la democracia. Se debería proponer no solo diagnósticos y alternativas en función de nuestra experiencia histórica, sino arreglos institucionales que permitan equilibrar la libertad de expresión, el pluralismo y la diversidad al establecer limites a la concentración.
Otra alternativa seria transformar los medios de comunicación estatales en sistemas públicos, plurales y con capacidad de producción descentralizada al servicio de la ciudadanía. Estos medios públicos tendrían autonomía de los gobiernos de turno y con niveles de financiamiento público que les permita mejorar sus capacidades de producción y cobertura.
Finalmente, otra alternativa seria el fortalecimiento de las emisoras de radio y televisión educativa y comunitaria. Para ello el Estado debería cumplir con la Ley de Radio y Televisión y hacer menos engorroso el proceso de adjudicación de frecuencias. El problema principal radica en poder mediático que ha logrado silenciar y distorsionar el debate sobre los medios y la concentración, colocándolo como una especie de “amenaza contra la libertad de expresión”.
A continuación el siguiente vídeo como muestra de lo que hacen los medios de comunicación para supuestamenrte ''informarnos'':



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